El naufragio de un barco que transportaba droga dejó accidentalmente el alijo en una población portuguesa. Tiempo después, los efectos son devastadores
Rabo de Peixe es un lugar donde para sobrevivir hay que tener un poco de ambición y una tonelada de suerte. La vida en esta freguesia (término en portugués que es el equivalente en España a pedanía) portuguesa, situada en la costa norte de la isla de São Miguel, perteneciente al archipiélago de las Azores y con solo 7.500 habitantes, es un metáfora de su geografía: salvaje, olvidada, cruel e indómita. No hay recursos, pero, bueno, hay wifi. Cuando la pesca de bajura da un respiro, el tiempo se divide entre caladas de hachís y horas muertas al borde de una escollera de hormigón. Allí se va a pensar en cómo abandonar ese trozo de tierra inerte. Pero es una vía muerta. Nunca pasa nada. Por eso, el día en que ocurrió todo se destrozó la isla. En este caso, todo es un velero modelo Sun Kiss 47 de 14 metros de eslora que naufragó en la costa azoreña en junio de 2001 transportando 505,840 kilogramos de cocaína con una pureza superior al 80 %. En euros, unos 40 millones.
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https://elpais.com/elpais/2017/12/01/icon/1512112762_366610.html