La agencia estadounidense sitúa a los narcos gallegos como receptores de la mercancía en Europa

Dos avisos en los últimos ocho meses.
El primero llegó el 5 junio del año pasado. Rodeado de la discreción necesaria y coincidiendo con un foro sobre narcotráfico en la Academia Galega de Seguridade (A Estrada), se sentaron las bases para hablar, escuchar y sacar conclusiones de provecho. Los profesionales convocados eran altos mandos especializados de la Policía Nacional, Guardia Civil y Servicio de Vigilancia Aduanera, integrantes del Plan Nacional sobre Drogas o autoridades judiciales. Además de dos funcionarios en España de la agencia estadounidense para el control de estupefacientes dentro y fuera del país -Drug Enforcement Administration (DEA)-, que al inicio del encuentro, su ponencia Geopolítica internacional del tráfico de drogas, ya arrastraba el cartel de más esperada. El reporte que dejaron fue meridiano: las plantaciones de hoja de coca en Colombia se han descontrolado aun siendo ilegales. Solo desde septiembre del 2016, coincidiendo con la firma del tratado de paz tras 52 años de conflicto, las hectáreas destinadas a este cultivo pasaron de 96.000 a 146.000, afectando ya a 30 de las 33 provincias de la nación.
En Madrid
La DEA lanzó el segundo aviso a las autoridades españolas a principios de febrero. Y lo hizo en un encuentro al más alto nivel organizado en Madrid por el Ministerio del Interior
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