
A plena luz del dĂa, ante los bañistas, un grupo de narcos alija desde una lancha numerosos fardos de hachĂs en una playa de Estepona. Es una imagen sobrecogedora por la impunidad con la que actĂșan los delincuentes, de entre los que se escucha una voz seca que lanza un
aviso: «Eh, el móvil, como llames te mato».
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