En la esquina de las calles Madison y Pulaski, en el West Side de Chicago, hay un pollo Church’s. Un hombre negro aparece ahí cada media hora, aproximadamente, con un celular en la mano y la otra metida en el bolsillo del pantalón.
Un comprador anónimo dijo a EL UNIVERSAL que ese hombre nunca había hecho tantos viajes a la esquina del Church’s como este año. Casi cada 30 minutos recibe una llamada de un adicto o de un nuevo comprador de heroína, camina hasta la esquina de los pollos, entrega una pequeña bolsa de plástico —a veces atada con un nudo y otras quemada con encendedor, lo que diferencia el producto de un cártel y otro— y recibe a cambio 20 dólares por cada bolsita. Esto significa un gramo de heroína por 20 dólares (unos 350 pesos).
Leer:
Los cárteles de Sinaloa, de Juárez, Guerreros Unidos, Jalisco Nueva Generación y Los Zetas comparten los 13 mil 500 millones de dólares (unos 205 mil millones de pesos) al año por la venta de heroína en Estados Unidos.
J’aimeJ’aime