
Todo empezó de madrugada, cuando al fin aparecieron las lanchas esperadas. En concreto, dos. Fueron interceptadas por dos helicópteros (de Aduanas y Guardia Civil) y tres patrulleras (dos de Aduanas y otra del Instituto Armado) acercándose a la ría de Arousa, exactamente a diez millas de la isla de Sálvora.Navegaban juntas hasta que fueron atisbadas por los citados medios marítimos y aéreos.
A la luz de la luna, entre bateas, a bordo de dos planeadoras con 3.000 kilos de cocaína en la ría de Arousa y, todo ello, en pleno estado de alarma. La ocasión pintaba calva y nada mejor que un
confinamiento generalizado para seguir operando en la oscuridad. Algo parecido se les ocurrió a las mentes pensantes de la organización que esta madrugada trató de introducir tres toneladas de cocaína en Galicia a la antigua usanza, por mar y a bordo de dos planeadoras semirrígidas.
Una investigación conjunta de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (Udyco) de la Policía Nacional y del Equipo de Delincuencia Organizada y Antidrogas (EDOA) de la Guardia Civil, ambos de Pontevedra, frustró sus planes esta madrugada, demostrando que los vigilantes pueden guardar todas las medidas de protección ante el coronavirus que sean necesarias, pero no están encerrados entre cuatro paredes.
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