Por Agustín Salvia
La convocatoria del Gobierno a un acuerdo « Argentina sin narcotráfico », con el aval de casi todo el arco opositor y de la mayor parte de la sociedad civil, constituye un hecho por demás positivo. Mucho más si tomamos en cuenta la férrea y probablemente cómplice resistencia que puso en juego la administración anterior para evitar que el problema fuese un tema en la agenda pública.
Por muchos años se hizo caso omiso tanto a los indicadores que mostraban el agravamiento del problema como a las generalizadas y desesperadas demandas sociales por salir de la indefensión. Ahora bien, esta iniciativa habrá de constituirse en un efectivo punto de inflexión en materia de política de lucha contra el narcotráfico y las adicciones si el plan pone en juego acciones transformadoras.
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