Los investigadores de la unidad antidrogas de Italia estaban acostumbrados a medir el flujo de hachís procedente de los campos marroquíes hacia las costas europeas una lancha motora o moto acuática a la vez.
Así que cuando sonó el teléfono con un informe de que un buque de carga enorme repleto de hachís estaba surcando las aguas internacionales al sur de Sicilia _ con destino a Libia, cientos de kilómetros al este de la habitual ruta rápida de las drogas destinadas a España _, Francesco Amico, un investigador destacado, de inmediato supo que algo extraño estaba ocurriendo.
No solo algo extraño, sino enorme: cuando dos barcos de guerra de la armada italiana eventualmente detuvieron al carguero, el Adam, frente a la costa libia el 12 de abril de 2013, los agentes encontraron a una tripulación siria aterrorizada y 15 toneladas métricas de hachís, un cargamento muchos múltiplos más grande de lo que los funcionarios italianos habían visto jamás.
“Había tanta droga que no sabíamos dónde ponerla”, dijo Amico, quien esperó en el puerto siciliano de Trapani la llegada del barco escoltado. “Tuvimos que salir y rentar un almacén”.
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