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Pour une législation contrôlée?
Collection : Bibliothèques de droit
Le cannabis est aujourd’hui la drogue la plus consommée dans le monde, et la France est l’un des pays où la consommation est la plus élevée.
Les politiques de drogues mises en place depuis le début du xxe siècle n’ont donc pas rempli leur objectif : éradiquer ou endiguer le développement de sa consommation.
Partant de ces constats, se pose alors la question de la pertinence de la prohibition du stupéfiant.
À travers l’étude de la situation juridique actuelle et de la réalité de la lutte contre le cannabis en France, cet ouvrage tend à montrer que la prohibition est un échec.
La légalisation contrôlée du cannabis est envisagée comme la législation la plus adaptée.
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Pour faire suite à une question posée par un lecteur d’Aviseur International suite à l’interception de l’Aressa au sujet de son immatriculation au Cameroun: est-elle frauduleuse (c’est-à-dire délivrée sans l’accord du Cameroun)?
Les autorités d’Aruba ne manqueront pas de réclamer aux autorités compétentes du Cameroun toutes informations nécessaires à l’authentification des documents.
Cameroun : 45 navires sous pavillon de complaisance ou sous pavillon pirate?
Deux navires sont partis à la casse ce trimestre sous pavillon du Cameroun:
l’Aberdeen (OMI 7800540) un roulier arrêté pour trafic de drogue en Italie, 42,7 tonnes de cannabis saisies par la police financière italienne suite aux directives données par la DNRED de la Douane française.
et le Sevastopol (OMI6523951) ex ferry sous pavillon ukrainien puis russe exploité dans le détroit de Kerch en mer Noire. Ils ont tous deux été dirigés vers les chantiers d’Aliaga. Il s’agit des premiers navires échoués pour démolition sous ce pavillon corbillard émergent.
La question se pose de savoir s’il s’agit d’immatriculations officiellement agréées par les autorités camerounaises ou si elles résultent en totalité ou en partie d’une usurpation facilitée par le manque de vigilance de l’administration du Cameroun.
Dans les deux hypothèses, le gouvernement du Cameroun ne serait pas exempt d’imprudence et de reproche. L’Organisation Maritime Internationale (OMI) a alerté sur les immatriculations frauduleuses et étudie les cas des registres des Fidji, des Maldives, de la Micronésie, de Nauru, des Samoa, de la Tanzanie,de la République Démocratique du Congo et du Vanuatu.
La crainte que le registre du Cameroun soit à son son tour contaminé par le virus de l’usurpation ou de la corruption mérite d’être dissipée.
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Un nuevo informe sobre el estado de los estupefacientes en la región revela cómo los máximos históricos de narcotráfico van de la mano con el aumento de la violencia, los esfuerzos por acabar con esta lacra y los desafíos que supone a nivel mundial, entre ellos el uso del lado oscuro de internet, a través de la llamada red oscura o dark web.
El cultivo de cocaína en América del Sur se ha duplicado entre 2013 y 2017, al tiempo que la violencia vinculada a la droga ha aumentado, especialmente en Brasil, Colombia y Venezuela, país este último en el que ha aparecido una nueva red informa de narcotráfico conocida como el Cartel de los Soles”, según revela el último informe 2019 de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes.
La superficie total destinada al cultivo ilícito de la planta de coca en América del Sur creció de las 120.600 hectáreas en 2013 a un récord histórico de 245.000 en 2017.
Al mismo tiempo, el estudio estima que la fabricación ilegal mundial de cocaína también alcanzó un nuevo máximo histórico de 1976 toneladas en 2017, impulsada principalmente por el aumento de la fabricación de cocaína en Colombia.
Pese a la disminución del 1,2% del cultivo ilícito de la planta de coca en Colombia, Luis Alberto Otárola, miembro de la Junta de la Junta definió este problema como “muy complejo y grave”.
“No olvidemos que América del Sur es responsable de la producción total de la hoja de coca, pasta base y clorhidrato de cocaína en todo el mundo. Toda la red y las mafias que se originan para trasladar este producto a Europa y, sobre todo a América del Norte ha corrompido a funcionarios y está implicada con la poca predisposición para combatir esta situación en sistemas corruptos”.
Además, ha creado una economía ilegal que se enfrenta a dos problemas.
“Uno, existe una sofisticación en el envío de estos productos, recordemos las incautaciones que se han realizado de minisubmarinos que utiliza el narcotráfico, se han detectado avionetas que van a África, avionetas que permanentemente hacen una ruta del norte de Sudamérica hacia Honduras y El Salvador y de ahí a América del Norte; y también los problemas de violencia social que esto genera. En el informe confirmamos que el 33% de los homicidios mundiales ocurren en América Latina y el Caribe, lo que la convierte en una de las regiones más violentas del mundo”.
El estudio indica que en el Brasil, Colombia y Venezuela la tasa de homicidios es superior a la media regional de 22 por 100.000.
Otárola destacó que trabajan codo a codo con los Gobiernos para tratar de apoyarlos en los grandes esfuerzos que la Junta, conocida por sus siglas como JIFE, ha detectado para enfrentar este tema.
“La gran preocupación que tiene JIFE en estos momentos es el crecimiento en la superficie de coca ilegal en los países de la región andina. ¿Por qué? Porque también se ha incrementado la producción potencial de cocaína a un récord histórico de casi 2000 toneladas, según nuestras mediciones”.
Destacó que estas aproximadamente 2000 toneladas se reparten al resto del mundo creando un serio problema internacional.
“Lo que nosotros creemos es que los países también tienen en este momento que mejorar la coordinación y la medición. Hay un país de la región andina que no está midiendo la superficie ilegal de coca generando algunos problemas para elaborar un informe conjunto sobre la región andina. Pero en la perspectiva que hemos trabajado recomendamos que se retome la iniciativa y el modelo de desarrollo alternativo, integral y sostenible que en el caso de Perú ha funcionado muy bien en los últimos años y que tiene que replicarse en las regiones de Sudamérica”.
La gran mayoría de estas 2000 toneladas va del mercado colombiano hacia los Estados Unidos donde se detectó una alta pureza de la cocaína, con el consiguiente aumento de los precios y un rebrote del consumo debido a su alta sofisticación.
Otra gran parte se destina al mercado europeo a través de los puertos africanos o directamente a los muelles del viejo continente, principalmente en Holanda y España.
“Y de la cocaína que sale de Perú y baja desde Colombia por el río Amazonas también se proyectan como países de tránsito por Guyana y Venezuela. También tenemos datos que estaría saliendo ingentes cantidades de este producto hacia Europa por esta ruta: Brasil, Guyana, Venezuela”.
Según el experto, los mayores envíos se producen por vía marítima adheridos a mercancías aparentemente lícitas ya que es más barato.
El informe señala que “en los últimos años, los grupos delictivos organizados han transportado grandes cantidades de drogas ilícitas a Europa y los Estados Unidos desde Colombia, pasando por la República Bolivariana de Venezuela”.
Para controlar ese tráfico, según el documento, en particular el de cocaína a través de Centroamérica con destino a los Estados Unidos, los grupos delictivos organizados controlan los puertos marítimos y utilizan aeronaves ligeras, con las que realizan vuelos ilegales.
A continuación, revela que “hay indicios de que, en la República Bolivariana de Venezuela, los grupos delictivos han logrado infiltrarse en las fuerzas de seguridad gubernamentales y han creado una red informal conocida como el ‘Cártel de los Soles’ para facilitar la entrada y salida de drogas ilegales”.
A este respecto, Otárola indicó que las fuentes de la Junta son “confiables y verificadas”.
“Es uno de los casi 900 párrafos de nuestro informe en el que, efectivamente, se recoge el problema de tránsito en Venezuela y la probable infiltración de una red informal en los sistemas de seguridad. Eso es lo que ha informado la JIFE. Se lo ha alertado también a los Estados que guardan relación con este tema y lo que nosotros conversamos con los Estados es una cooperación reservada”.
El experto indicó que, antes de su publicación comparten el informe con todos los Estados y, posteriormente , se producen reuniones bilaterales con muchos de ellos donde trabajan para mejorar algunos temas detectados en sus estudios anuales.
“Con Venezuela hubo una reunión en Viena y esa reunión la JIFE la mantiene en reserva porque solo es de interés para los Estados y nuestra institución”, dijo.
En América Central y el Caribe, la JIFE observa dos problemas concretos: que forma parte de una zona de tránsito, en especial de cocaína en dirección a los Estados Unidos y la carencia de una estructura de programas de atención de los grupos delictivos organizados, como las bandas locales.
“Las pandillas locales y los grupos delictivos siguen explotando la subregión de Centroamérica y el Caribe como zona de tránsito y, dado que el tráfico de cocaína sigue siendo la fuente de ingresos más lucrativa, se intensifica la competencia, sobre todo en los segmentos jóvenes, para controlar los mercados y para incentivar el consumo de otras sustancias como los opioides y las drogas duras”.
Sin embargo, indicó que la noticia alentadora de la subregión fueron las grandes incautaciones de cocaína en Costa Rica o Panamá, o las más de 13 toneladas aprendidas en El Salvador en 2018, cuando se produjo la mayor confiscación subregional.
Por otro lado, el estudio señala que la mayoría de los países de la región de Centroamérica y el Caribe no recopilan sistemáticamente datos sobre el consumo de drogas ni sobre la disponibilidad de sustancias fiscalizadas para fines médicos y que es necesario que establezcan sistemas y procesos para hacerlo.
El especialista indicó que la JIFE trabaja básicamente con fuentes oficiales de los Estados y con instituciones dedicadas al estudio de fiscalización de estupefacientes.
“En América Central, efectivamente, no se ha podido contactar con cifras oficiales. Existe un desfase en cuanto a la información o no está actualizada o no ha sido trabajada adecuadamente”.
Aclaró que hay un esfuerzo de la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas de la Organización de los Estados Americanos (CICAD) “por articular los observatorios de drogas de América Central y el Caribe”, pero que la información sobre este tema es limitada y no está estandarizada a nivel regional.
Otros datos destacados fueron:
Pese a la ligera disminución del número total de muertes por sobredosis registrada en los Estados Unidos en 2018, la crisis de los opioides de América del Norte sigue siendo motivo de preocupación.
Aunque durante 2018 las muertes relacionadas con los opioides sintéticos, como el fentanilo, aumentaron; las relacionadas con los opioides semisintéticos, como la oxicodona, disminuyeron.
Además, el informe indica que tanto en Estados Unidos como en Canadá la heroína es fácil de obtener y que aumentó el número de organizaciones delictivas involucradas en el mercado ilícito de esta sustancia.
Asimismo, aumentó la disponibilidad y demanda de cocaína en Estados Unidos y Canadá.
En América del Norte, el tráfico de drogas en línea a través de redes anónimas sigue agravando las crisis de uso indebido de drogas y sobredosis.
Otárola destacó que hay una red internacional de tráfico de drogas que viene usando la Red Oscura (Dark web) donde las grandes corporaciones del narcotráfico internacional “minimizan la seguridad” para el tráfico y han conseguido hacer “más eficiente” la llegada del producto y “la penalización del traslado de este”.
“Cada día se pueden inventar hasta uno o dos sustancias distintas. Las legislaciones de los Estados no son lo suficientemente rápidas como para ingresar a las listas prohibidas o controladas de diversas sustancias (…) en ese contexto, las criptomonedas vienen circulando en estas redes oscuras y hace muy difícil la persecución judicial de tráfico de drogas”.
La JIFE destaca en su informe que las autoridades estadounidenses han creado un Equipo Conjunto de Control de Venta de Opioides en la Web Oscura “en las que se persigue el delito, pero también las cuentas de internet de estos traficantes que requiere una especialización de la policía”.
Otárola indicó que es un delito que cuenta con dos características específicas: es transnacional y que, por su propia naturaleza, tiene mucha facilidad para evadir los controles policiales de los Estados.
“Creemos que en los próximos años esto se podría convertir en un problema mundial, si es que no se establecen las estrategias y la cooperación internacional para tener una visión común y una capacitación a las autoridades policiales de los países que sufren este problema”.
Otros aspectos destacados en América del Norte:
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Par Marc Fievet
Depuis que Christian Gatard m’a présenté ‘El Señor Ayuso’, le directeur des Douanes de Madrid et le chef du SVA d’Algésiras (Servicio de Vigilancia Aduanera), le service de surveillance des Douanes espagnoles, Don Fernando[1], j’ai retrouvé le plaisir de voler. Ma rencontre avec l’ensemble des douaniers espagnols a été chaleureuse et constructive. Ils avaient hâte de me connaître. Cet agent français hors norme que je suis les intriguait parce que, visiblement, je n’avais pas le profil des aviseurs habituels. Muñoz d’ailleurs me l’a dit devant Gatard dès notre premier entretien. En quelques minutes j’étais passé de l’agent trouble au collègue et, à ses yeux, je faisais partie intégrante du service français. Quand je lui ai révélé que j’étais aussi pilote il n’a pas hésité une seconde :
–Il faut absolument que vous participiez à nos reconnaissances aériennes. Pourquoi ne viendriez-vous pas de temps en temps travailler avec nos équipages ?
Puis se tournant vers Gatard il ajoute en riant :
–En plus nous pourrions bénéficier de vos renseignements à moindre coup…
Je n’ai pas laissé passer l’opportunité. Quelques jours plus tard, Fernando Muñoz m’a convié dans la zone affaires de l’aéroport de Malaga où ses appareils, des avions Casa 235, et des hélicoptères M.S. 530 sont parqués. Le chef des Douanes m’a présenté à ses pilotes et depuis je vole régulièrement avec eux. Cette collaboration est rentable pour moi. L’échange inévitable d’informations et la vision aérienne du trafic dans le détroit de Gibraltar me permettent de multiplier sans cesse mon chiffre d’affaires. Il ne se passe pas une journée sans que je signale un mouvement à ma maison mère de Nantes, et quelquefois je livre même deux ou trois bateaux par jour. Le rythme est si rapide que j’ai l’impression que mes amis de la DNRED s’essoufflent et laissent filer les embarcations que je leur signale, ce qui commence à m’agacer. Je m’en suis ouvert à Gatard qui, en gros, m’a prié de m’occuper de mes oignons. Je ne supporte ni l’amateurisme, ni le travail bâclé ou inachevé et, je l’avoue volontiers, je ne supporte pas plus que l’on m’envoie aux pelotes.
Furieux et vexé, je décide ce même jour de chercher un « employeur » un peu plus efficace et je pense au service des stupéfiants de la Police Judiciaire. Je téléphone au Ministère de l’Intérieur et, après les présentations d’usage, une standardiste me dirige vers le service concerné où un policier m’écoute avec attention puis me prie de le rappeler le lendemain. Ce que je fais ponctuellement :
-L’un de nos inspecteurs est actuellement en mission à Malaga, vous pourriez le rencontrer ?
Je prends les coordonnées et je compose aussitôt le numéro pour fixer un rendez-vous le soir même, dans un hôtel du centre ville. Lorsque j’arrive, le policier m’attend déjà au bar de l’établissement. Je lui expose la situation en essayant d’être le plus convaincant possible. J’insiste sur le nombre d’affaires que j’ai déjà apportées aux douanes, mais je vois bien que mon interlocuteur pense à autre chose et condescend juste à m’accorder un peu de temps parce que Paris lui a demandé de le faire. En regagnant Gibraltar je ne suis guère optimiste sur la suite de cette entrevue et je n’entendrai d’ailleurs plus jamais parler du service des stupéfiants. Je ne comprends pas bien cette attitude, tant des douanes que des policiers et j’en parle un jour à Fernando Muñoz. Il réfléchit et me lance sur une autre piste :
-Vous devriez aller voir le représentant du DEA à Malaga. Je vais vous donner ses coordonnées.
Le DEA (Drug Enforcment Administration(, le service des stups américain. Muñoz en parle avec respect. Depuis que je travaille pour les douanes, je sais moi aussi qu’ils ont beaucoup d’argent, qu’ils disposent d’une logistique exceptionnelle, et qu’ils peuvent être redoutables et efficaces…s’ils en ont envie.
Nouveau coup de téléphone, et nouveau rendez-vous dans un hôtel de Malaga, un cinq étoiles en bordure de mer. D’entrée le ton est tout autre. L’agent américain, type gringalet latino, me reçoit en chemisette en se gavant de cacahuètes. Il me pose des questions et écourte mes réponses la plupart du temps. C’est mon bateau qui l’intéresse. Brusquement sur un ton parfaitement badin, comme s’il me demandait des nouvelles de ma famille, il me met un incroyable marché en main :
–Je sais que des narcos du coin cherchent un bateau pour enlever trois tonnes de cocaïne en Colombie. Est-ce que vous voulez y aller? Mon service vous couvre et on fait la saisie à l’arrivée.
J’atterris sur une autre planète. L’Américain s’en rend compte et il engloutit une tonne de cacahuètes en poursuivant :
–Ça n’a rien d’exceptionnel, je monte souvent ce genre d’opérations. Je ne vous demande que de faire le transport. C’est votre job, non ?
Oui, bien sûr, officiellement c’est mon job. La société Rio Plata est répertoriée comme entreprise de transports. Ce que mon interlocuteur ne sait pas, c’est que je ne peux toujours pas sortir le Windarra du port puisque je n’ai toujours pas réglé la totalité de son achat. Mais, de toutes façons, cette cargaison m’affole, même si je sais très bien ce qu’elle peut me rapporter. Pour des convoyages normaux, les skippers traditionnels sont payés au mile parcouru et au temps passé en mer. Pour un transport de drogue, le prix est multiplié par dix. Malgré cet attrait, je n’hésite pas une seconde, trois tonnes de coke, ce type est fou : je refuse tout net et mon vis-à-vis en paraît réellement surpris. Il écarte largement les bras, lâche un retentissant OK boy et quitte le tabouret sur lequel il est assis, me signifiant que la conversation est terminée et qu’il n’envisage absolument pas de boire un verre avec moi. Je n’ai pas plus envie que lui de prolonger la discussion et je reprends la route vers Gibraltar. Finalement, les douanes françaises c’est très bien, je vais juste les secouer un peu…
En attendant, demain matin je dois m’occuper de mon ami Yvon Jouguet. Il bricole sur son bateau depuis plusieurs jours et je sais très bien quel genre d’aménagements il effectue. Il installe des réservoirs spéciaux comportant une cache pour de la drogue et il est tout à fait possible que d’autres compartiments soient déjà prévus ailleurs. Jouguet n’est pourtant pas le mieux équipé, bien des bateaux sont construits dans les chantiers en prévision des transports douteux qu’ils vont effectuer. On ne prévoit pas des caches sur le navire, on construit le navire autour des caches…
À l’aube, des visiteurs s’installent sur le bateau d’Yvon. Je parviens à les photographier au téléobjectif et à neuf heures vais faire développer les films chez un photographe de La Linéa à neuf heures. D’habitude je préfère envoyer ce genre de pellicules à un laboratoire industriel, beaucoup plus anonyme, mais quand le temps presse je suis bien obligé de faire appel à un artisan, à chaque fois différent cependant. Et aujourd’hui je suis pressé car je me doute que Jouguet va aller charger rapidement au Maroc avant de filer vers la France, et je veux envoyer les portraits de ses coéquipiers en express à Gatard pour qu’il les identifie. Je fais bien car, dès le lendemain, il me rappelle :
-Ceux- là on les connaît, ce sont de grosses pointures.
J’en profite pour déverser mon fiel :
-Et vous allez encore les laisser filer, comme d’habitude…
Gatard cette fois ne fait aucun commentaire.
Pour me détendre je vais saluer mes amis pilotes à Algésiras et rendre compte à Muñoz de mon entretien avec le représentant de la DEA. Cela devrait l’amuser.
Lorsque j’arrive sur la base, un pilote d’hélicoptère, Federico, s’apprête à décoller à bord d’un MS 530. Il est seul et me propose de l’accompagner. Quelques minutes plus tard nous survolons le bateau qu’il cherchait, un petit voilier de onze mètres qui file vers les côtes marocaines, au sud de Gibraltar. Federico aimerait voir ce qui se trame à bord. Je prends les jumelles, et prépare un appareil photo pendant que Federico, après un premier survol en altitude effectue une large boucle et revient se positionner loin derrière le bateau. Il le rattrape rapidement et au dernier moment pique vers le pont alors que j’enclenche le moteur du Nikon qui va assurer une série de clichés. À notre passage, je vois deux hommes s’engouffrer dans une petite cabine. Nous reprenons de l’altitude et quelques secondes plus tard, le voilier change de cap, bifurquant vers le large. Nous les avons dérangés. Méfiants, ils vont différer le chargement de la marchandise. Federico effectue encore quelques passages de routine entre les deux côtes puis nous rentrons.
Avant de regagner le Windarra je m’arrête pour prendre un verre Chez Bianca et là j’apprends que Sergio fait route vers la Corse avec le Seliti, le voilier que j’avais conduit en Italie. Je connais le parcours et je peux donc assurer à Gatard qu’il y a de la drogue à bord. Je lui indique même l’endroit des caches que je connais grâce à quelques indiscrétions de Sergio. Je vais regretter ce luxe de détails car les douaniers de la Méditerranée qui réalisent l’opération débarquent sur le bateau avec d’énormes sabots. Ou ils sont très pressés, ou ils sont franchement idiots, toujours est-il qu’à peine sur le pont, ils foncent directement vers les caches, découvrent la marchandise et passent les menottes à tout le monde. Sergio n’est pas dupe. Il comprend instantanément que les douaniers ont été parfaitement renseignés et il réfléchit aux donneurs potentiels.
Dans l’Estafette qui le conduit vers Ajaccio il se tourne vers un douanier et grince :
-C’est le Français de Gib’ qui m’a donné ?
Quand l’histoire me revient par une indiscrétion depuis Nantes, je suis fou de rage. Ces crétins me mettent en grand danger et il faut que je prépare à toute vitesse une défense solide au cas ou quelqu’un viendrait me demander des comptes. Mais avant tout, j’en touche deux mots à Gatard. L’incident arrive à point car je devais régler d’autres problèmes avec lui. Nous sommes au mois d’août et je n’ai pas touché un centime depuis sa visite du mois de mai. Je commence à avoir d’énormes difficultés financières et je ne peux même pas reprendre mes activités de charters qui, au moins m’assureraient le quotidien. Tant que je n’aurai pas réglé le maudit solde du Windarra je serai bloqué au port. Je ne vois vraiment pas où aller chercher deux cent soixante mille francs.
Ma collaboration avec les douanes est prospère et j’enrage à l’idée qu’elle ne soit pas récompensée à sa juste valeur. Il faut vraiment que j’aie foi en mon action pour continuer ainsi. J’ai fait un premier bilan : 80% des affaires indiquées ont été des succès. Ce pourcentage est tout à fait exceptionnel car je sais qu’en moyenne les douanes, sur toute la France, saisissent, huit à dix tonnes de drogue par an. Moi, en six mois j’ai permis la saisie de quinze tonnes de cannabis et cent-cinquante kilos de cocaïne. Et mon bilan serait encore meilleur si mes correspondants de Nantes n’avaient pas laissé filer bien des bateaux suspects que je leur avais signalés. Tout cela me met de méchante humeur. En plus je sens que bientôt mes voisins de Marina Bay vont s’interroger sur mes sources de revenus. Pour l’instant je peux laisser croire que je dispose d’un petit pécule, mais ça ne durera pas et je deviendrai suspect.
J’appelle Gatard pour lui exposer tous ces problèmes. Pour me calmer, il me jure qu’il va me débloquer de l’argent le plus vite possible :
-Merci, c’est la moindre des choses, mais ça ne règle pas l’essentiel. Il faut trouver une solution pour l’achat du Windarra et je souhaite que vous me précisiez ce que vous attendez de moi. Je ne vais pas continuer à prendre des risques si ce que j’apporte ne vous intéresse pas…
Gatard m’interrompt et, pour la première fois depuis que nous nous connaissons, il me tutoie :
-Mais non, Marc, comprends que du cannabis il en circule des tonnes dans le monde. Nous le savons bien mais nous ne pouvons pas courir après tous les dealers. Nous n’en avons pas les moyens…
-Pas les moyens ou pas l’envie ?
-En ce qui me concerne, pas les moyens. Pour l’envie, il faut demander plus haut à ceux qui déterminent précisément ces moyens. Moi j’expose mes besoins à ma hiérarchie. Après j’adapte au mieux avec ce que je reçois.
-Christian, tu es chef d’échelon, pourquoi n’essayes-tu pas de te faire entendre. Qui va enfin prendre conscience de la situation ? À qui faut-il aller expliquer ce qui se passe là, sous mes yeux à Gibraltar, ce qui se passe en Colombie, en Bolivie…
Gatard éclate de rire, mon discours l’amuse, tous les jeunes douaniers doivent lui tenir le même :
-Va expliquer ça à notre ministre Marc, va voir Charasse à Bercy, c’est lui qui s’occupe du budget et il paraît qu’il est très ouvert…
-Tu as raison Christian, je vais l’appeler.
-Excellente idée. Tu me tiens au courant, je m’occupe de tes primes.
En raccrochant le téléphone je pense instantanément à ma mère qui ne m’avait pas cru lorsque, enfant, je lui avais annoncé que j’allais écrire au président de la République pour sauver le château de Versailles. L’attitude de Gatard ne fait qu’accroître ma motivation. Le temps de trouver le numéro de téléphone du ministère des Finances et j’appelle Michel Charasse au Budget.
Une secrétaire prend mes coordonnés, note le motif de mon appel, m’assure qu’elle va transmettre mon message au ministre, et me prie de rappeler le lendemain pour savoir s’il accepte de m’accorder le rendez-vous que je lui demande.
À l’heure dite je compose à nouveau le numéro. Une chance sur deux… Au moins j’aurai essayé… J’ai la même jeune femme en ligne:
-Ah oui, monsieur Fiévet, je vous passe monsieur le Ministre.
Gagné, je jubile, j’aimerais que Gatard entende ça…
De la manière la plus claire et la plus concise possible j’expose le but de mon appel à Michel Charasse, je lui brosse un tableau rapide de la situation que je constate, et avance quelques suggestions pour l’améliorer. Nous parlons depuis une dizaine de minutes lorsque le ministre me dit :
-Monsieur Fiévet j’aimerais parler de tout cela de vive voix avec vous. Je vous repasse ma secrétaire. Voyez avec elle pour un rendez-vous. Dîtes-lui bien : le plus vite possible.
À Nantes, mon rendez-vous avec le ministre provoque un véritable cataclysme. Dans un premier temps, Gatard a du mal à me croire. Puis il reçoit confirmation par sa direction parisienne. Avant de voir Charasse on me demande de passer au siège, rue du Louvre, afin que l’on prépare l’entrevue. Je ne suis pas dupe, en fait la haute direction veut surtout savoir ce que j’ai l’intention de dire à Charasse et compte peut-être sur moi pour transmettre quelques messages.
Il fait encore beau en ce mois de septembre 1988 lorsque je débarque à Paris et je suis content de retrouver la capitale. Je me promène longuement dans les Halles, le quartier du Sentier, avant de me rendre à mon rendez-vous rue du Louvre. L’immeuble des douanes est tout à fait discret. Pas un drapeau, pas un nom, même pas une plaque. Heureusement qu’on m’avait dit que l’entrée était juste en face du Figaro, autrement j’aurais cru à une erreur. Un ascenseur douteux me dépose au cinquième étage où mes chefs m’attendent. Christian Gatard est là et il me présente le directeur de la DNRED à Paris, Jean-Henri Hoguet, ainsi que plusieurs de ses collaborateurs. L’accueil est glacial. Nous nous asseyons autour d’une table ronde et mon officier traitant prend aussitôt la parole pour exposer ma situation et mes problèmes d’argent.
Après un bref tour de table il apparaît évident pour tous qu’il faut débloquer le Windarra. D’abord parce que j’en ai besoin pour vivre et pour justifier de mes activités officielles, ensuite parce que ce motor-yacht me sera bien plus utile en mer qu’à quai, pour mes activités officieuses. Il est certain que je serai beaucoup plus efficace si je peux naviguer dans le détroit et au large des côtes marocaines. Chacun en est conscient, mais les différents responsables présents, et en premier lieu Jean-Henri Hoguet, refusent de débloquer les deux cent soixante mille francs nécessaires pour payer mon bateau. Il faut donc trouver une autre solution et plus la discussion avance, plus je la sens se profiler, mais ce n’est certainement pas moi qui vais la proposer. Et pourtant elle est là, elle éclate, elle s’impose : pour finir de payer mon bateau sans que cela coûte aux douanes, je dois entrer dans le trafic de drogue… Rendons lui cet hommage, c’est Gatard qui ose enfin le dire. Le plus dur est fait et tout le monde paraît soulagé, l’atmosphère se détend brusquement, et chacun y va maintenant de son commentaire. Un léger brouhaha s’installe même dans la pièce. C’est tout juste si l’on ne me félicite pas alors que je suis le seul à n’avoir toujours pas dit un mot. Personne n’a encore songé à me demander mon avis. Je suis pourtant le premier concerné. Lorsque Christian se tourne enfin vers moi il me lance simplement:
-Voilà Marc, nous avons enfin résolu le problème. Tu vas pouvoir l’acheter ton bateau…
Je devrais quasiment me lever et embrasser tout le monde pour remercier alors que j’ai conscience que ces gens m’envoient à l’abattoir pour leur plus grand bien et sans débourser un centime. Et malgré les promesses de Christian, je n’ai toujours pas été payé depuis le mois de mai. Je le souligne tout en acceptant l’étrange marché qui vient de m’être proposé. Pendant que chacun se félicite d’avoir résolu mon problème je m’interroge sur la perversité du système. Pour bénéficier de mes services en limitant leurs frais, les autorités douanières non seulement m’autorisent à collaborer à des trafics, mais elles m’y invitent. Je me demande si la morale y trouve son compte mais c’est la seule façon d’y retrouver le mien. Je n’ai pas tellement le choix si je veux continuer à vivre à Gibraltar sur le Windarra. L’affaire est donc entendue et nous passons à d’autres sujets avant que je ne parte pour mon entretien avec le ministre.
En me serrant la main, le directeur de la DNRED croit utile d’ajouter :
-Nous comptons beaucoup sur vous, Monsieur Fiévet.
Alors qu’il me conduit vers la rue de Bercy, Gatard me fait encore ses dernières recommandations : ne pas m’énerver, ne pas dénoncer, ne pas froisser de susceptibilités… J’ai vraiment l’impression d’être un gamin. Gatard ferait mieux de s’interroger : en quelques minutes, j’ai obtenu ce qu’il n’avait jamais osé demander en quelques années.
Je me sens parfaitement détendu lorsqu’à dix-huit heures un huissier m’introduit dans l’antichambre du ministre.
J’attends quelques minutes, puis Michel Charasse ouvre lui même la porte de son bureau et m’invite à entrer.
La pièce est vaste et lumineuse. Sur la droite, par une large baie vitrée on découvre les péniches qui glissent sur la Seine. Sur un mur, derrière le bureau et le fauteuil Louis Philippe du ministre est tendue une vaste tapisserie des Gobelins représentant une scène galante. Des livres sont soigneusement rangés au fond de la pièce sur un buffet massif, et en avant de celui-ci, sur un guéridon, je remarque tout de suite une photo de Michel Charasse dans les bras de Gaston Deferre. Mon hôte ne se presse pas de regagner son fauteuil, comme s’il voulait me laisser le temps de m’imprégner des lieux. S’asseyant en face de moi, fidèle à son image, il sort un Cohiba d’une cave à cigares et entreprend de l’allumer sans le mettre en bouche mais en chauffant l’extrémité avec une allumette, puis en soufflant doucement sur la feuille incandescente afin que la première bouffée soit plus douce. J’observe religieusement ce cérémonial et sans quitter son cigare des yeux le ministre lance la discussion :
-Vous travaillez donc pour nous. Et fort bien, m’a t-on dit. Alors qu’est ce qui ne va pas ?
-Nous pourrions faire beaucoup mieux. Monsieur le Ministre, je trouve inconcevable qu’à Gibraltar, où je suis basé, des trafiquants opèrent quasiment à visage découvert. Ils ne se cachent absolument pas pour dépenser chaque jour en repas, fêtes, ou achats de deux mille à cinq mille francs, et quelquefois bien plus. Que l’on ne me dise pas que personne n’a jamais songé à leur demander la provenance de cet argent. Je crois plutôt qu’on ne veut pas le savoir et cela me choque. J’en arrive à me demander s’il y a, au niveau des gouvernements, une réelle volonté politique de faire cesser ces trafics, si chacun, à un moment ou à un autre n’y trouve pas son compte.
-Peut-être, Monsieur Fiévet, mais pas en ce qui me concerne. Je vais demander à mon Directeur général des Douanes, Jean-Dominique Comolli de nous rejoindre, j’aimerais avoir son avis sur vos remarques.
En entrant dans le bureau, Jean-Dominique Comolli me fusille du regard. C’est l’archétype de l’Énarque. Il a pris la direction des Douanes parce que ses amis lui ont proposée de le faire, mais demain il pourrait tout aussi bien s’installer à la tête de France Télécom, de la Française des Jeux ou de la SEITA pour peu que le salaire soit à la hauteur de ses prétentions. Le trafic de drogue se limite pour lui en grande partie à des colonnes de chiffres, de résultats, de statistiques, de bénéfices et de coûts. Qu’on le détourne de ses courbes pour qu’il vienne écouter les balivernes d’un aventurier perdu à Gibraltar lui déplaît profondément. Ce mouvement d’humeur ne peut échapper à Charasse mais cela ne le perturbe absolument pas. Bien au contraire, en invitant Comolli à s’asseoir, lui se lève et tombe la veste, indiquant ainsi que nous nous engageons dans une longue séance de travail et non pas dans un échange de propos anodins sans suite.
Devant son directeur, le ministre réaffirme sa volonté politique de s’attaquer aux problèmes de la drogue. Pour lui, il n’y a pas d’équivoque sur ce point. J’en profite pour lui glisser en souriant qu’il y a peu de temps j’ai vu des semi-remorques être déchargés au Main pier, au vu et au su de tous, de tonnes de matériel informatique destiné à la Libye frappée d’embargo. Il n’y avait pourtant, là non plus, aucune équivoque pour les gouvernements, paraît-il. Charasse me renvoie mon sourire et me fait remarquer que ni les produits, ni les réseaux, ni les marchés, ne sont comparables, et qu’il entend, pour le moment, réellement pourchasser les narcotrafiquants. Il a souhaité me rencontrer parce que je sors du lot habituel des aviseurs souvent plus proches de l’indic que de l’agent infiltré, et plus à l’aise avec les truands qu’avec les officiers des douanes. Je suis la perle rare, le maillon fort qui manquait à la chaîne et en plus je fais rentrer de l’argent dans les caisses car les douanes, lors des saisies, font jouer leur droit de préemption sur les matériels : bateaux, voitures, avions, ordinateurs… Autant de biens affectés aux différents services et revendus plus tard. Ce rappel ne déride pas Comolli qui me gratifie juste d’un vague salut du menton. En revanche, pour moi l’occasion est trop belle et je saisis la perche que Michel Charasse me tend pour évoquer mes soucis financiers et les paiements à retardement des primes sur saisies. Le ministre en convient, il y a là un problème réel dû à l’ambiguïté de la situation. Il estime anormal que je ne sois pas, au moins, reconnu par ses services, mais Comolli intervient immédiatement pour lui rappeler que c’est strictement impossible tant que les lois et le cadre juridique ne seront pas changés. Charasse le sait et il questionne:
-Justement, n’est-ce pas dans ce sens qu’il faut travailler ? Ne pourrait-on pas trouver des aménagements. L’infiltration comme la pratique notre ami comporte d’énormes risques. Cela se paie, mais devrait également se reconnaître.
Comolli nuance aussitôt le propos :
-Par définition, les aviseurs sont des gens infiltrés, et donc masqués. C’est à dire qu’ils participent aux opérations illicites et touchent à ce titre les dividendes du trafic avant d’être rémunérés par les douanes lorsque la saisie et les arrestations sont opérées. Doublement payés ils ne sont tout de même pas trop à plaindre. Monsieur Fiévet est payé lorsqu’il effectue des convoyages avec son bateau ou le bateau des autres lorsqu’il se contente d’être skipper.
Je m’attendais un jour ou l’autre à entendre cet argument, mais j’ai encore parfaitement en tête les mots prononcés quelques heures plus tôt par mes « patrons » de la rue du Louvre et je revois leur embarras pour m’inviter clairement à solder mon bateau grâce aux gains du trafic de drogue. J’en fais part immédiatement à Jean-Dominique Comolli en le priant de m’indiquer s’il voit, lui, une autre solution. J’en profite aussi pour bien lui préciser que moi je n’ai jamais été trafiquant avant que les douanes ne m’y invitent, que je sais développer d’autres activités, ce que j’ai prouvé, et qu’elles me permettraient de vivre:
-Moins bien, ne peut s’empêcher de lâcher Comolli.
-Mais plus sereinement. Et pour l’instant si je ne comptais que sur vous, je serais au SMIC.
Levant légèrement la main, Charasse met un terme à l’échange avant qu’il ne s’envenime et rappelle que nous ne sommes pas réunis pour défendre chacun notre pré carré, mais pour trouver d’éventuelles solutions, acceptables pour tous, à une situation anormale mais pourtant incontournable. C’est la quadrature du cercle et l’éternel problème de la police depuis que la pègre existe. Nous échangeons encore quelques idées puis Charasse met un terme à l’entretien en me disant:
-Cher ami, nous réfléchissons à tous ces problèmes et nous nous revoyons. De votre côté, pensez aussi à tous les moyens qui pourraient nous permettre d’améliorer notre action, notamment dans la lutte contre le blanchiment d’argent et n’hésitez pas à m’appeler. Je suis certain que dans ce domaine aussi nous pouvons être nettement plus efficaces malgré les paradis fiscaux et les circuits bancaires.
Michel Charasse me tend une carte de visite sur laquelle est noté un numéro de ligne directe puis, en se levant, il se tourne vers Comolli :
-Dis en tout cas à tes équipes de suivre les directives de Monsieur Fiévet lorsqu’il les met sur une affaire. J’aimerais que l’on ne passe plus à côté des bons coups qu’il lève.
Comolli prend acte, me tend vaguement la main en maugréant un bonsoir qu’il souhaiterait assassin.
La réunion a duré une heure vingt. Pour ma part, je la trouve extrêmement positive et j’ai hâte de savoir ce que mon ami Gatard va en penser. Nous avons prévu de dîner ensemble dans une brasserie près de la gare de Lyon après mon rendez-vous. Lorsque j’entre dans la salle Christian est déjà attablé et il consulte instinctivement sa montre :
-Tu t’es perdu ?
-Pas du tout, je sors seulement de chez le Ministre.
Je raconte tout dans le détail et je sens bien que mon récit dérange Gatard. Il m’accorde une attention exceptionnelle, ce qui n’est pas toujours le cas chez lui, mais j’ai le sentiment que ces préoccupations sont tout autres que les miennes. Lorsque j’estime avoir terminé un résumé correct de l’entrevue j’attends des questions et je n’obtiens qu’un commentaire perplexe :
-Quand même, le trafic de cannabis dans la baie d’Algésiras, ce n’est pas la French Connection. Bon, Charasse t’a reçu, tant mieux, c’est bon pour le service, mais qu’il passe autant de temps là-dessus, c’est tout de même surprenant.
Moi, ce qui me surprend, c’est la surprise de mon agent traitant. Je lui rappelle tout de même mon bilan sur six mois : quinze tonnes d’herbe, cent cinquante kilos de coke… Mais Gatard balaye les chiffres d’un revers de main :
-Oui, bien sûr, mais parce que ton prédécesseur ne fichait rien. Il ne travaillait pas, il se contentait d’écouter aux portes.
En résumé ce n’est pas moi qui suis bon, c’est Glacoz qui était mauvais. Voilà qui me fait chaud au cœur. Heureusement Christian me redonne le sourire :
-Avant de te rencontrer Charasse avait fait passer une note pour que l’on te paye immédiatement. J’ai fait virer cent mille francs sur ton compte à la Barclay’s. Tu vas pouvoir souffler. Dès que tu rentres, il faut que tu trouves une opération pour payer le bateau. Maintenant que tu es couvert par le Ministre, tu peux tout te permettre…
Gatard rit, puis en se plongeant dans la carte du dîner, il change brusquement de sujet. Sa journée est terminée, il me demande :
-Tu t’intéresses au Football–Club de Nantes ?
[1] Fernando Muñoz : Responsables des opérations aériennes et maritimes de surveillance douanière à Algésiras.
Extrait de « l’Archipel des Soumis », écrit durant mes trois dernières années de détention
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« L’esprit des combats de Michel Charasse, la force de son engagement, ne nous quitteront pas. » Le président Emmanuel Macron et son épouse saluent avec émotion la disparition d’un monument du Puy-de-Dôme, du mitterrandisme, et de la République française, « Un homme qui a inlassablement servi nos valeurs cardinales et nos institutions, nos lois et notre Constitution, l’Etat et la démocratie. »
Souvenons-nous que ce grand serviteur de L’État promut une politique courageuse et ambitieuse pour lutter contre la drogue et les narcotrafiquants et permit à la DNRED de la Douane française d’obtenir des résultats très importants. Plus que tous les autres ministres du Budget, il n’hésita pas à promouvoir des actions importantes d’infiltration et permit au douaniers de réaliser de nombreuses opérations en mettant à disposition des moyens financiers importants.
Pourtant, une fois parti du ministère du Budget, il oublia d’assumer dans la durée les conséquences de la politique courageuse qu’il avait promue.
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« Sur le trajet, j’ai été dépassée par des agents des douanes à moto. Il y avait des contrôles, mais Francesco, qui se trouvait à une vingtaine de kilomètres, devant moi, m’a dit d’y aller quand même »…
« Les faits sont tristement classiques. Les voyous profitent de la précarité.
Et il est clair que pour un que l’on intercepte, il y en a peut-être dix qui passent« , observe le procureur Emmanuel Merlin, qui requiert deux ans de prison. « Il convient de dissuader ce calcul-là, qui paraît plus rentable que risqué« …
La douane réclame en prime une amende de plus de 31 000€.
« Le trajet était bizarre, les produits stupéfiants semblaient de qualité différente… peut-être qu’elle a été envoyée pour occuper les douanes, pendant qu’un chargement plus important passait. Elle a fait le mauvais choix, mais elle en a pris conscience« ….trop tard!
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L’Assemblée nationale est l’institution française qui forme, avec le Sénat, le Parlement de la Cinquième République. Son rôle est de débattre, de proposer, d’amender et de voter les lois, et de contrôler l’action du Gouvernement. À la différence du Sénat, elle a le pouvoir de forcer la démission du gouvernement par le vote d’une motion de censure. Elle siège au palais Bourbon à Paris. Depuis 1986, l’Assemblée nationale compte 577 membres, appelés députés, élus au suffrage universel direct au scrutin uninominal majoritaire à deux tours pour une durée de cinq ans.
Le Sénat constitue la chambre haute du Parlement français selon le système du bicamérisme et détient le pouvoir législatif avec l’Assemblée nationale. En vertu de l’article 24 de la Constitution de la Ve République, il est le représentant des collectivités territoriales. Il siège au palais du Luxembourg.
Lors du vote d’une loi, en cas de positions divergentes du Sénat et de l’Assemblée nationale, le Premier ministre peut donner le dernier mot à l’Assemblée nationale. Cette dernière ne peut donc légiférer qu’avec l’accord du Sénat ou du Premier ministre, mais jamais seule. Dans le cas des révisions constitutionnelles, les deux chambres doivent s’entendre sur le même texte.
Tous les élus ont démontré qu’ils étaient trop souvent sous influence de lobbys (clubs de réflexion et d’influence dits aussi « think tanks », lobbyistes et cabinets de lobbying ou de conseils, avocats, associations et fondations etc.)
Sécuriser l’étude des propositions et le vote de lois à venir quant au fait que tous ces élus ne sont pas sous influence de produits illicites comme les amphétamines, le cannabis, la cocaïne, l’héroïne et pour que les décisions prises le soient en parfait état mental.
Pour signer la pétition
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Michel Charasse vient de mourir, et nous allons être inondés de commentaires dithyrambiques sur ce grand homme d’État…qui fuyait Marc Fievet.
A croire que son échec judiciaire lorsqu’il avait poursuivi Marc Fievet pour diffamation lui restait en travers de la gorge. En première instance comme en appel, il avait perdu!
Lors de la dernière rencontre dans le canton de Puy Guillaume avec Michel Charasse
La dernière interpellation écrite que je lui avais adressée concernait les dérapages de la DNRED et en particulier ceux d’Erwan Guilmin de la DOD, restée sans réponse.
Mais que de souvenirs… de ce ministre couillu, utilisant parfois des méthodes peu conventionnelles pour la clique d’énarques qui l’entourait à Bercy. Il arrivait même à choquer son Directeur Général de la Douane Jean Dominique Comolli, qui n’est pourtant pas un enfant de chœur.
En vrac:
–Il n’hésita pas à menacer de faire cimenter les portes et fenêtres du directeur du trésor à qui il réclamait des cartes « American express » pour les agents des douanes qui infiltraient des réseaux de trafiquants de drogue..et qui disait que cela était impossible. Michel Charasse obtint ces fameuses cartes de crédit sous 48 heures!
-D’accord pour rencontrer régulièrement Marc Fievet dans son bureau à Bercy, très souvent en tête à tête et parfois en compagnie de Jean Domique Comolli, le Dg de la Douane, ou, et de Christian Gatard de la DNRED.
-D’accord pour monter un service parallèle d’agents infiltrés en recrutant dans le service de la DNRED pour une période d’infiltration ne pouvant dépasser 24 mois avec, à la sortie une prime de 2 millions de francs 1990, bloquée dés le départ à la caisse des dépôts. L’indien, surnom donné par Jean Henri Hoguet pour Comolli, s’y opposa farouchement.
-D’accord pour demander à Jean Dominique Comolli, qui faisait toujours la gueule quand il voyait Fievet, de bien vouloir le recevoir à l’Hôtel de Montalembert pour une réunion de travail avec le boss de la DNRED Jean Henri Hoguet et Christian Gatard
-D’accord pour laisser poursuivre la procédure contre François Sagan qui recevait quantité de cocaïne par courrier. L’affaire fut pourtant classée par un procureur aux ordres de Tonton!
-D’accord pour financer 50 % d’un restaurant, « le Saint Georges », à Estepona en Espagne pour NS 55 (Marc Fievet) qui avait sa base vie en Andalousie.
D’accord pour rendre visite à Marc Fievet à Marbella, à l’hotel ‘Puente Romano’ situé à San Pedro de Alcantara!
D’accord pour que la Douane française indemnise Marc Fievet à qui il avait donné ordre de se débarrasser du motor yacht ‘Windarra’, rebaptisé ‘Tancrède’ suite à l’opération de Lyon. La Douane française n’a jamais indemnisé Marc Fievet pour la perte enregistrée s’élevant à 1 million 800.000 francs en 1991 (300.000 euros).
-D’accord pour financer à 50 % le cargo ‘Melor’ en association avec John Short, un narcotrafiquant anglais. Les fonds, directement sortis du Trésor, furent apportés à Fievet au Novotel d’Anvers par les douaniers Lesquert et Capitaine.
-D’accord, pour suggérer et demander à Marc Fievet d’envisager de créer une banque à Zagreb, en Croatie, pour mieux connaitre les différentes voies impénétrables du blanchiment à l’international.
Et pourtant, et pourtant, lorsque Michel Charasse quitta Bercy, aucune consigne ne fut donnée à son successeur pour quelques mois Martin Malvy, ni à son successeur Nicolas Sarkozy.
Au contraire, ces ministres interdirent toutes actions d’infiltration en commençant par interdire aux fonctionnaires de se déplacer à l’étranger sans une demande préalable. Pour les agents infiltrés fonctionnaires, on les retira du circuit en les mutant très souvent dans les DOM-TOM.
Pour Marc Fievet, on le laissa continuer son infiltration dans l’organisation Locatelli sans prendre en compte les dangers réels qu’il encourait.
Qu’il repose en paix sachant qu’il aura pour l’éternité, l’étiquette du ministre qui a lamentablement lâché un de ses collaborateurs, après l’avoir envoyé infiltrer les réseaux de narcotrafic des seigneurs colombiens et européens de la drogue.
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Le 12 février dernier au niveau du rond point autoroutier de la négresse à Biarritz. Un camion immatriculé en Espagne a été intercepté dans le sens sud/nord.
Après ouverture de la remorque, les douaniers ont vérifié la cargaison et découvert que les stupéfiants, conditionnés dans une centaine de sachets thermosoudés, étaient cachés dans des fûts d’olive.
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En provenance du Maroc, le fourgon transportait tout un tas d’objets.
Les douaniers ont trouvé près de 63 kilos de résine de cannabis dissimulées dans des poteries.
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En 2018, l’ONU répertoriait 274 substances psychoactives. Mais avec l’émergence des nouvelles substances psychoactives (NSP, substances de synthèse soi-disant légales), les autorités peinent à suivre. En 2018, 800 NSP ont été mises sur le marché (contre 130 en 2009).
1) les dépresseurs (alcool, barbituriques, etc) agissent sur le système nerveux central pour réduire l’activité fonctionnelle, ainsi que la tension, notamment. Les narcotiques (opium, héroïne, etc), qui ont font partie, induisent un état proche du sommeil, provoquant un sentiment d’euphorie et atténuant les douleurs. Les dépresseurs analgésiques (codéine, méthadone, etc. ) suppriment eux seulement la sensibilité à la douleur.
2) les stimulants (cocaïne, amphétamine, ecstasy/MDMA, caféïne, etc) augmentent l’activité du système nerveux central, facilitant ou améliorant certaines fonctions de l’organisme. Ils réduisent la fatigue et favorisent un sentiment d’euphorie et de confiance en soi.
3) les hallucinogènes (THC, LSD, Kétamine, etc) entraînent des modifications sensorielles intenses. Les produits ont des structures et des modes d’action diverses. Ils n’occasionnent pas de lésions des organes et ne sont généralement pas associés à une dépendance mais peuvent provoquer d’importants troubles psychiques.
4) les neuroleptiques ou antipsychotiques (CBD, halopéridol, etc) sont des tranquilisants et réduisent certains états psychotiques. Ils peuvent avoir un effet antidélirant, antihallucinatoire, anticonfusionnel. Ils peuvent parfois être utilisés pour le sevrage. Certaines personnes y recourent pour atténuer les effets secondaires d’autres substances.
La dangerosité officielle des substances psychoactives a été définie par les Nations unies, à travers la Convention sur les stupéfiants de 1961 et les Conventions sur les substances psychotropes de 1971 et de 1988. Mais elle est décriée par des experts internationaux. « La science est bien peu présente dans le processus de décision et elle est peu écoutée lorsqu’elle présente ses conclusions », déplore la Commission globale de politique en matière de drogue dans son rapport annuel 2019.
A titre d’exemple, le cannabis est considéré comme une substance fortement addictive, aux propriétés particulièrement dangereuses et sans valeur thérapeutique notable par la Convention de 1961. Le tableau ci-dessous, établi par le neuropsychopharmacologue anglais David Nutt, présente une analyse plus mesurée de la nocivité du cannabis.

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Très attendue, la série se concentre sur un envoi massif de drogue par voie maritime et retrace le trajet du produit de sa confection à sa consommation, à l’instar de la séquence d’ouverture de Lord of War.
L’échelle sur laquelle se déroule l’intrigue est spectaculaire, et le casting est à la hauteur : Andrea Riseborough (The Grudge), Dane DeHaan (Chronicle, Valerian et la Cité des mille planètes ou A Cure for Life) et Gabriel Byrne (Hérédité) se frotteront à ce dangereux trafic.
Une bande-annonce est disponible, et elle est à la hauteur des attentes.
https://videos2.ecranlarge.com/2020/1581086755_480p_40902.mp4
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Le Darknet, c’est le réseau privé virtuel où les adresses IP ne sont pas référencées. Donc le surf se pratique dans l’anonymat total.
Sur ces sites web, on peut acheter toutes sortes de produits ou services (mème de la TNT ou des organes prêts à être greffés…) mais aussi de la Beuh, de la Coke, des Amphèt. de l’Opium, de l’Héro et aussi du Tabac, des Clopes etc. etc..
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Actuellement, et depuis de nombreux mois, sur TWITTER, des centaines d’offres proposent toutes sortes de drogues
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La gendarmerie nationale s’est engagée résolument ces dernières années, dans la lutte contre les nouvelles formes de criminalité, en rapport notamment avec l’utilisation de l’Internet. Cette nouvelle typologie de crimes et de délits a nécessité la mise en place aux niveaux central et territorial de formations et de moyens spécifiques.
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« Depuis 66 ans, nous n’avions pas changé la forme de l’outil et l’engagement de nos forces sur ces sujets, explique Christophe Castaner. C’est la raison pour laquelle avec Laurent Nuñez, nous avons créé l’Office antistupéfiants (Ofast) et nous avons changé la méthode.«
Concrètement, le ministre rappelle le lancement d’un « plan d’action, 55 mesures, qui vont de la communication, du renseignement, jusqu’à l’action. On structure au niveau national et on construit autour du décloisonnement entre toutes les forces et le renseignement.«
Des enquêtes « de l’international à la cage d’escalier »
et
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¿Entonces en esta zona del país cómo se sigue sacando la droga?
“Lo que hemos evidenciado es que la droga que sale por el Caribe tiene dos métodos principales: los contenedores contaminados que tienen como destino Europa, principalmente España, Bélgica, Holanda e Italia.
También están las lanchas tipo GoFast que tienen como destino Centroamérica y Estados Unidos, sobre todo las que salen de Antioquia y Córdoba. Sin embargo, hemos detectado una modalidad nueva que es el acopio en el mar, que son buques pesqueros o más grandes que salen desde Venezuela, bordean nuestro mar territorial cargados con hasta cinco toneladas y van distribuyendo esa carga en botes más pequeños en la mitad del mar para que continúen su destino”.
¿Y esos cargamentos que salen de Venezuela son muy comunes?
“Hemos evidenciado que estos pesqueros, cargados con bastante droga, han salido muy constantemente de Venezuela. Hace algunas semanas, una de nuestras unidades estratégicas que se encontraba patrullando en la zona norte del país logró identificar un pesquero con bandera venezolana que se encontraba en aguas territoriales colombianas. Fue abordado por nuestras tripulaciones y se encontraron 2.5 toneladas de cocaína”.
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Les laitues cachaient de l’herbe.
Le service des douanes de Poitiers a saisi le 18 décembre 373 kilos de cannabis dissimulés dans un chargement de salades, lors du contrôle d’un camion frigorifique espagnol sur l’autoroute A10, à Coulombiers, dans la
Vienne, dans le sens Espagne-Paris.
La drogue était conditionnée dans des sachets thermoformés cachés dans 26 palettes de caisses de salades fraîches.
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Incapable d’enrayer le phénomène, les « autorités » le suivent de près et la DNRED (Direction nationale du renseignement et des enquêtes douanières) a créé un « réseau fentanyl » l’année dernière, associant plusieurs administrations. Un machin supplémentaire ne permettant pas de traiter l’impuissance de nos chères régaliennes.
D’aucuns suggèrent que le « darknet » en est la cause, alors que sur ‘Twitter’, ‘Instagram’ ou autre ‘WahtSapp’ débordent les propositions de vente et livraison de toutes ces drogues.
La crise sanitaire américaine menace déjà l’Europe.
Des organisations criminelles créent des dérivés du fentanyl, prenant ainsi de vitesse les mécanismes de pharmacovigilance.
Et surtout parce que près de 12 millions de Français auraient déjà recours à des opioïdes, ces antidouleurs dérivés de l’opium.
« Ces médicaments sont très addictifs, il y a donc des risques de détournement et de montée en puissance des marchés illicites », prévient un bon connaisseur des organisations criminelles.
Une population qui se drogue n’est plus une population citoyenne mais seulement une bande de moutons.
La lutte contre la drogue devra passer en priorité par une information réelle, constante et soutenue auprès des adolescents dans tous les collèges de France pour commencer à tarir la demande, qui, elle seule, est génératrice du développement de la narco-criminalité.
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